Reportajes

En los últimos años he escrito crónicas y reportajes como freelance desde Armenia, Georgia, Nagorno Karabakh, República Dominicana, Hungría y la España rural. Algunos de mis trabajos han aparecido publicados en revistas españolas y latinoamericanas como Gatopardo (México), Viajes de National Geographic, Salvaje, Papel (El Mundo), Altaïr Magazine, Yorokobu, Jot Down, Verne, El comidista, El Español, Píkara Magazine, CTXT, Frontera D, El Puercoespín (Argentina), Escalando (Chile) y Ling.

‘Destrozares’ es mi columna mensual, desde 2017, en la revista Plaza.

A continuación, comparto una muestra de mi trabajo publicado en revistas de papel y online.

Gatopardo

Sinforosa y Juan Martín son los únicos habitantes de La Estrella, un barrio rural perteneciente a Mosqueruela (Teruel). Estuvimos varios días con ellos en 2016, durante una romería anual que acoge a los vecinos de Mosqueruela y a los que se fueron de La Estrella y también en soledad. Tres años después, volvimos a pasar varios días con ellos para actualizar y ampliar la historia. El resultado fue un capítulo de ‘Quién te cerrará los ojos. Historias de arraigo y soledad en la España rural (Libros del K.O., 2017) y un reportaje extenso: ‘Los guardianes de La Estrella’.

Texto completo en Gatopardo (número de diciembre de 2019), con imágenes de Maysun y edición de Leila Guerriero. También publicado online.


Viajes de National Geographic

Un recorrido por la cultura y la naturaleza de un país que es mucho más que playas paradisíacas y resorts.

Reportaje publicado en la revista Viajes de National Geographic. Número 238 (enero de 2020).


Salvaje

Durante décadas, las nodrizas pasiegas emigraron a las ciudades para sacar de la miseria y el aislamiento a sus pueblos; hoy, sus descendientes reivindican el sacrificio invisible de esas mujeres.

Reportaje publicado en el #3 de Salvaje. Con imágenes de Gema Rodrigo.


José Luis Cuerda rodó Amanece, que no es poco, en tres pueblos albaceteños. La mayoría de los vecinos de Aýna aparecieron en la película con los mejores actores españoles de la época.

En este reportaje, escrito en jerga amanecista, aparecen vecinos de Aýna como ‘El niño deprimío’ (hoy alcalde), ‘El niño sonámbulo’ (hoy teniente de alcalde) y ‘los niños belgas’, entre otros. Algunos de ellos dejaron para la posteridad frases de la película como ‘¡Queremos que la muchacha sea comunal! ¡Y turgente!’ y ‘Alcalde, ¿se ha vuelto loco? Habrá que hacer campaña, pegar carteles…!’. La huella de la película en el pueblo es innegable, pero también la del pueblo en la película.

Reportaje publicado en el #2 de Salvaje. Otoño de 2019. También lo publicó online eldiario.es con motivo de la muerte de José Luis Cuerda. Se puede leer aquí.


Papel (suplemento de El Mundo)

«A los niños que vienen les digo que dentro del faro hay un bicho enorme que se vuelve loco y gira y gira y lanza luz», cuenta Cristina Fernández con la mirada encendida tras las lentes y el pelo a punto de saltar. La farera sabe que los niños llegarán a casa contando que en el faro hay un bicho que gira y gira y lanza luz y que esa idea les hará regresar al monstruo. Así es como trata de despertar la fascinación por los faros. Quizá porque así lo imaginó ella.

El día que el mar se volvió naranja en Camariñas, A Coruña, Cristina era una niña a los pies del faro de Cabo Vilán. Tras el naufragio del Banora, la marea había arrastrado 1.600 toneladas de naranjas a la Costa da Morte. Mientras los vecinos recogían los restos del naufragio, a la niña lo que se le reveló fue un destello en las alturas. Por su rapidez, por su intensidad, porque la cegó, Cristina lo llama «el flash». Aunque el faro aún no estaba encendido.«Nos habían llevado de excursión con el colegio y todos los niños cogían naranjas, pero a mí aquello me impresionó. Fue como una atracción: ‘Aquí te trago yo’», relata en la sala de radio del mismo faro que la deslumbró, donde vive. «A partir de ahí quedó en mi cabeza y entonces me hago novia del hijo del farero. Fue más o menos a esa edad, no sé si fue el flash».

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Texto completo también disponible online en la web de El Mundo. Imágenes de Tamara Marbán Gil.


A vista de pájaro, podría intuirse el final de algo: a pesar de la nieve, ninguna casa lanza humo. En Espierba (Huesca), las cosas se sulsen como se apaga una cerilla y nadie las vuelve a ver en todo su esplendor: se consumen. Ángel Luis Saludas no sabe si su aldea se va a sulsir o no porque hay cuestiones que es mejor no plantearse a menudo, pero tiene una sospecha: «Va por ese camino».

Lo mismo ocurre con el belsetán, el dialecto del aragonés que se habla en este valle. Corre riesgo de sulsirse. Para perpetuarlo, el pastor de Espierba empezó a escribir hace más de 40 años el que podría ser el primer y último diccionario de belsetán.

No debería ser difícil encontrar a Ángel Luis en Espierba Alto porque vive en la única casa permanentemente abierta, pero está rodeada de pinos. Son tantos y tan altos que ni siquiera se puede ver el campanario de la iglesia y resulta casi imposible encontrarle al amanecer, antes de que encienda la lumbre y el humo salga por la chimenea marcando el lugar en el que todavía está la vida.

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Texto completo también disponible online en la web de El Mundo. Imágenes de Tamara Marbán Gil.


Altaïr magazine

He escrito crónicas de viaje sobre República Dominicana y Armenia para los monográficos ‘Crónicas de República Domicana‘ y ‘Cartografías‘. En su anterior web escribí sobre tumbas armenias, el pueblo sumergido de Jesús Moncada, tradiciones caucásicas y un herrero maragato, además de reseñas de libros de viajes.

Yorokobu

Paquito ‘el Chocolatero’ existió. Un día fui a su pueblo para contar su historia y tuve que volver a casa: su hija era mi vecina. ‘Los cuñados que acabaron en todas las fiestas’ apareció publicado en el número de diciembre de 2015 de Yorokobu. También disponible online. Desde entonces he escrito alrededor de 200 textos para Yorokobu en papel, para su versión digital y para otros proyectos de Brands&Roses. En esta web solo compartiré una pequeña muestra, pero puedes leerlos todos aquí.


Thomas Thwaites se cansó de ser humano e intentó vivir como una cabra. Su historia apareció publicada en Yorokobu (enero de 2016). También puedes leerla online en este enlace.


Jot Down

Papeles Mojados: Desaparecer bajo el agua, resurgir en los libros

Fotograma de la película ‘Adiós a Matiora’ (1983)

La estrategia del alcalde de Matiora parecía incuestionable. «¿Por qué tenemos los ojos en la parte delantera de nuestras cabezas y no atrás? Para mirar hacia delante. ¡Hacia delante, no hacia atrás!», dijo a los vecinos de la isla que estaba a punto de quedar sumergida. A ellos no les resultó convincente. Le miraron en silencio y con la expresión del que no está dispuesto a ceder. Algunos gestos, aferrarse a una pala clavada en la tierra, por ejemplo, no necesitan palabras.

Matiora nunca existió. O sí.

Quien tiene que dejar su casa a la fuerza no puede olvidarla nunca, por más que la haga añicos antes de partir. Así se despiden a menudo los desterrados de sus casas. Unos las echan abajo o las queman, otros las dejan listas para las visitas que nunca recibirán, y los hay todavía más optimistas: se llevan, con la esperanza de regresar algún día, las llaves que guardarán de por vida y heredarán sus hijos. Algunos se convierten en escritores y hacen de esos lugares desaparecidos su propio universo literario. De manera simbólica o evidente, varios escritores han hecho de su escritura un ejercicio de memoria con el que tratan de hacer resurgir su pueblo de las aguas que lo cubrieron. Poco importa si es Vegamián, Mequinenza o Atalanka. Porque todos esos nombres representan lo mismo: el dolor de una minoría en pos del progreso, que los arrastra en silencio.

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Puedes leer el reportaje completo en este enlace.


Ecos de un terremoto: la vida entre ratas y serpientes

Imagen propia

Un techo. Esa es la promesa que ya dura veinticinco años en el norte de Armenia. Gyumri, en la provincia de Shirak, es la segunda ciudad más grande del país caucásico. Allí unas cuatro mil doscientas personas siguen viviendo en domiks: alojamientos temporales en los que se refugió a los supervivientes del terremoto de 1988 que perdieron sus hogares. Aunque la ciudad de Spitak fue completamente devastada, la reconstrucción fue más rápida. No obstante, también quedan algunas domiks.

En verano abrasan y en invierno hielan. Cuando llueve, paraguas y cubos ocupan el reducido espacio de las domiks. El engaño comienza en el nombre: domik significa casita en ruso. Pero no son más que contenedores metálicos o chozas remendadas con distintos materiales. Tras el terremoto que sacudió el norte de Armenia en 1988, el Gobierno soviético prometió entregar casas reales al medio millón de supervivientes que perdieron sus hogares. Veinticinco años después, en los refugios temporales todavía sobreviven y conviven personas y ratas. La promesa, mantenida por los sucesivos Gobiernos tras la independencia de Armenia, ya dura un cuarto de siglo. Cuando las personas caen en el olvido, la vida sedentaria no siempre entiende de cimientos.

Los habitantes de Gyumri miden el tiempo así: antes y después del terremoto. Y hablan de sí mismos y de su ciudad en función de esta división temporal. La mañana del siete de diciembre de 1988, el norte de Armenia empezó a temblar a las 11:41. Era miércoles. Veintidós segundos cambiaron las vidas de sus habitantes para siempre. Entre veinticinco mil y cincuenta mil personas perdieron la vida en el norte del país. Otras quinientas mil vieron cómo desaparecían sus casas.

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Puedes leer el reportaje completo en este enlace y en ‘Heridas del viento’.


El País (Verne y El Comidista)

Del mito japonés a las hadas madrinas: el hilo rojo siempre estuvo aquí

Fotograma de la película ‘Dolls’, del director Takeshi Kitano

Los hilos del destino tienen equivalentes en todo el mundo y en las mitologías más cercanas. Solo en España existen varias referencias a un mito que suele conectar una serie de elementos: madre/abuela, deidad, hilos, araña, luna, trabajo creativo, tiempo y destino.

Puedes leerlo en este enlace.


Mochilero a los 97

Imagen: Lluís Martínez Quiles

Siempre que agarraba el mando del televisor, Antonio Quiles deslizaba el pulgar en busca de canales deportivos. Los partidos de fútbol de otros tiempos le llevaban a sus años de juventud, cuando jugaba en el Elche Ilicitano Club de Fútbol. Hasta que su nieto Lluís pensó que el abuelo necesitaba añadir algo de variedad a sus tardes y le recomendó el canal Viajar. Antonio encendió la tele y ahí estaba París. Cuando vio a su nieto, le dijo entusiasmado: “Me encanta París”. Y eso que no había estado.

Lluís creyó que un hombre capaz de emocionarse así con lo que no ha podido conocer en casi un siglo de vida merecía viajar. Pensó, también, que se iría con él. Así que empezó a buscar vuelos. Era 2016 y su abuelo aún no sabía que pronto empezaría a conocer el mundo gracias a su nieto, que tenía dos billetes de avión hacia Milán. Lluís no preguntó, pero no fue necesario. “Yo estoy dispuesto a todo”, cuenta a Verne Antonio entre carcajadas.

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Puedes leer el texto completo aquí. También publicado en portugués en El País Brasil.

Otros artículos publicados en Verne:

Por qué empezamos a considerar la regla algo sucio (para el especial ’28 días’)

Sandalias con calcetines: una historia de utilidad y mal gusto. También publicado en portugués en El País Brasil.

¿Cuándo sabes que eres bilingüe? También publicado en portugués en El País Brasil.

Acentos de Quita y pon: ¿Por qué recuperamos el deje cuando vamos al pueblo?

Todos mis artículos publicados en Verne están disponibles aquí.


El muerto al hoyo y el vivo a la mesa: los clásicos de la gastronomía funeraria

Pintura de León Frédéric

Reportaje escrito a cuatro manos con Noemí López Trujillo para El Comidista.

Francisca González, de 83 años, acaba de dar el pésame. De luto, con lágrimas en los ojos y un pañuelo en la mano, cuelga el teléfono. “Yo tendría que estar allí, como estuve toda la noche cuando lo de su marido”, lamenta. “Allí” es su pueblo, Terrinches, en Ciudad Real. Cuando ya no le quedan lágrimas, cuenta ufana cuántas veces se ha ofrecido a guisar y a adecentar al difunto en un velatorio casero, como si amortajar y cocinar fuera un todo. “Es que nadie quiere amortajar; yo siempre me ofrezco y, de paso, pues también cocino”, aclara.

En los ritos mortuorios en la intimidad del hogar —que aún se celebran en algunas zonas rurales de España—, la gastronomía juega un papel muy importante: masticar es sobrevivir. Nos recuerda que seguimos vivos y que una de nuestras funciones vitales es alimentarnos. Los irlandeses, precursores del velatorio como lo conocemos hoy, ya lo hacían. Solían compartir comida, bebida y charla en torno al difunto. Autores que han investigado la construcción cultural de la muerte y el luto en Occidente, como Alfonso M. Di Nola, han observado que estar cerca de la muerte ajena nos incita a prácticas abusivas relacionadas con todo lo que nos ayuda a aferrarnos a la vida, como la comida y el sexo. La muerte puede abrir el apetito, también el sexual.

[…]

Puedes leer el reportaje completo en este enlace.

También en El comidista: Los falsos prejuicios de la fruta y ¿Cuándo empezamos a comer jamón york, espaguetis o aguacates? (escrito a cuatro manos con Mònica Escudero y con infografía de Jon Sabín).


Ling, revista de abordo de Vueling

Escribo sobre curiosidades relacionadas con varios destinos de Vueling para su revista de abordo. Las revistas están disponibles en issuu. Estos son algunos de los textos publicados en castellano y en inglés:

Los arquitectos de la Sagrada Familia. Septiembre de 2018.

Bares que surgieron del caos. Junio de 2018.

La Barcelona que pisamos también es arte. Abril de 2018.

¿Qué tiene la brisa de Fuerteventura? Marzo de 2018.

A Marte se va por Lanzarote. Febrero de 2018.

Alicante: El lugar que determina el nivel del mar en España. Enero de 2018.

Cuando Jimi Hendrix clavó su guitarra en Mallorca. Abril de 2017.

Píkara Magazine

He escrito reportajes sobre el matrimonio por secuestro en el Cáucaso, sobre la asexualidad y sobre las dificultades del colectivo LGTBI en Georgia y Armenia.

El Español

Marían contra el tiempo

Imagen: Begoña Rivas

Cuando nació, a la madre le dieron el pésame. No recuerda quién lo hizo, pero sí la atmósfera fúnebre que rodeaba todo hasta que irrumpió la vida. Fue cuando alguien le dijo lo que una madre espera oír de su bebé aunque no necesite que se lo digan: “¡Qué guapa es!”.

Los que adoptaron el papel de dolientes no imaginaron que aquella niña decidiría hacerse inmortal. Se plantó a los diecinueve años. Desde entonces, cada 11 de enero sopla diecinueve velas porque no se siente preparada para los veinte. En su próximo cumpleaños puede que se decida a entrar al fin en la veintena. “Ahora que estoy cumpliendo mi sueño de ser modelo… puede que ya esté lista”, dice Marián con un entusiasmo que le rasga y le impregna de esperanza los ojos.

[…]

Puedes leer el texto completo aquí. Con imágenes de Begoña Rivas.


¿Y si toca la lotería a todos menos a ti?

Imagen: Tamara Marbán Gil

A pocos kilómetros del pueblo, Costis -alto, delgado, con gafas y sin pelo- nos guía por su casa, una edificación que cuando compró habitaba el ganado y del que todavía cuelga un cencerro. Subimos a la primera planta, donde ha reconstruido el viejo pajar hasta convertirlo en su estudio. Varias puertas de madera se han convertido en su mesa de trabajo; con cemento y sus manos ha creado un enorme sofá desde el que ve la tele.

Entre cortinas rojas y ante un cuadro cubista en el que impera el rojo, Costis agarra su paquete de tabaco y procede con el ritual de liar un cigarrillo justo antes de mostrar dos tráileres aún no publicados. Sí: lo del documental es verdad.

[…]

Puedes leer el texto completo aquí. Con imágenes de Tamara Marbán Gil.


El pueblo que gira en torno a Stalin

Junto a la estación de autobuses de Tbilisi, apenas hay taxis porque no se espera ningún autobús en las próximas horas. Me aproximo al único que veo y el taxista se niega a llevarme a Gori. Según dice con un atisbo de lamento, sólo trabaja en Tbilisi. Cuando me alejo en busca de otro taxi, algo le hace cambiar de opinión y grita:

  • Venga, por 65 laris (25 euros) os llevo a Gori.

¿Ilusión? ¿Nostalgia? En su rostro se dibuja un diente de oro que se va abriendo paso entre sus finos labios a medida que cerramos el trato. Ese brillo no es nada comparado con el de sus ojos. Aflora un entusiasmo infantil de quien sabe que acaba de hacer una trastada.

–Por 80 (poco más de 30 euros) os llevo y os traigo. Pero sólo espero dos horas.

[…]

Puedes leer el texto completo aquí.


María Jesús y su acordeón, devolviendo recuerdos

Enfundada en un mono vaquero y con una rubia melena aún húmeda, María Jesús pasa desapercibida por Benidorm hasta que llega a su restaurante. Es una mujer tan pequeña que una sola palabra podría describirla: candor. Risueña, camina con garbo juvenil cuando entra en ‘El rincón de María Jesús y su acordeón’. Con su sencillez, podría confundirse entre cualquier tumulto; con su voz de niña podría hacerse pasar por Gracita Morales, Lina Morgan o inventarse su edad.

Tiene los tendones de los hombros rotos de cargar 19 kilos a diario durante más de medio siglo, pero sigue tocando todos los días porque el calor de su público se ha convertido en una suerte de bálsamo que la ha llevado a caer en la adicción. Ha aprendido que el cariño, cuando es recíproco, sabe mejor. Mientras su batería y relaciones públicas ofrece un concierto para un reducido grupo de jubilados que viene cada año desde Talavera de la Reina, María Jesús descubre que va a tener que retrasar su actuación diaria. La sala ha empezado a llenarse.

[…]

Puedes leer el texto completo aquí.


Pachá Magazine

Artículo publicado en Pacha Magazine. Julio de 2017. Se puede leer en issuu en castellano y en inglés:

Recycled Villages: Minimalismo y naturismo lejos de la ciudad.

Escalando

La historia de Mkhitar, un escalador armenio que se alejó de su lugar favorito en el mundo para luchar por su protección. Publicada en el nº 32 de la revista chilena Escalando.

Frontera D

Puedes leer mis ‘Postales’ desde Armenia para Frontera D en este enlace y en ‘Heridas del viento’.


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